En los pueblos y ciudades de
Extremadura, en las competiciones de categorías de base de fútbol sala, los
arbitrajes son los que son y son como son. Uno no puede entender como desde la Federación se designan
árbitros para partidos de categoría benjamín y prebenjamín y, en cambio, para
la categoría “Primera Fútbol Sala Femenino” tengamos que buscarnos los árbitros
los propios equipos cuando jugamos como locales. Si los arbitrajes están
subvencionados ¿por qué carajo no mandan árbitros para dirigir los partidos?
Ya no se trata de que lo hagan
mejor o peor, son humanos y tienen derecho a equivocarse, nadie es perfecto. Se
trata de que la competición se lleve por los cauces por los que ha de ir. Un árbitro
federado siempre será más objetivo que un árbitro colaborador que, al fin y al
cabo, es una persona del pueblo.
La última prueba la hemos tenido
este pasado domingo, 11 de enero, en el encuentro que hemos disputado
correspondiente a la jornada 5, del grupo 2, de la liga Primera Futbol Sala Femenino. El árbitro ha sido un chaval
del pueblo del equipo local, porque ni la Federación ni el Comité Zonal han enviado a
nadie. Y no es que el chico no le haya puesto interés pero le ha salido no mal,
sino peor. Cuando un “arbitro colaborador” se sabe el reglamento pero deja que
lo apliquen las jugadoras del equipo local pues los y las componentes del
equipo rival se llevan un enfado monumental. Si actúas como un objeto dirigido,
que sigues al pie de la letra las instrucciones que te dan descaradamente las
jugadoras es mejor que no te pongas a pitar, quédate en la grada como un
aficionado más y anima a tu equipo. Si te sabes el reglamento pero no sabes (o
no quieres saber) aplicarlo es mejor que no te pongas a pitar, vete a la grada
a ver el partido. Una persona, joven pero adulta, que se enzarza en discusiones
verbales de patio de colegio con el público, que no atiende a razones de las
quejas más que justificadas de jugadoras y entrenadores visitantes lo único que le está haciendo es un
flaco favor a este deporte.
Lástima que a estas alturas
tengamos que hacer un alto en el camino, dedicar un espacio y un tiempo a este
tipo de cosas que tenían que estar solucionadas antes del inicio del campeonato
liguero. Para un partido se necesitan jugadores o jugadoras con su
correspondiente licencia federativa pero también son necesarios árbitros designados por el Comité correspondiente.