Como cualquier otro entrenador
intento mejorar día a día. En mis sesiones de entrenamiento le doy mucho valor
a la concentración y a la motivación. Las trabajo para luego llevarlas a la práctica
el día del partido.
Tanto la concentración como la
motivación forman parte de la preparación psicológica del jugador/a. Y es un
aspecto muy importante a tener en cuenta a la hora de preparar los partidos.
Después de finalizar un partido y
haber podido comprobar durante el transcurso del mismo que la concentración y
la motivación han brillado por su ausencia, después de haberla estado
trabajando en las sesiones semanales de entrenamiento, se te queda muy mal
sabor de boca.
A día de hoy, cuando se gana un
partido lo ganan mis jugadoras y cuando se pierde un partido lo pierde el
entrenador (o sea yo). Así es como yo lo veo y así lo reflejo.
En el encuentro liguero disputado
en la mañana de ayer domingo, el partido más que ganarlo las jugadoras del
equipo rival lo perdimos nosotros. No fui capaz de transmitirles a mis
jugadoras esa chispa que les faltó para mantener durante todo el partido la
concentración y la motivación necesarias que has de tener cuando te enfrentas
al líder y en su casa. La derrota vino como consecuencia de los muchos fallos
nuestros, sobre todo en la primera parte donde ellas estuvieran más acertadas. En
el segundo tiempo aunque se intentó no se logró el objetivo que se había entrenado
durante la semana.
Hay que seguir trabajando,
incidiendo aún más en el aspecto mental para mejorar situaciones como la de
ayer.