El fútbol sala es una modalidad
deportiva que requiere una determinada actitud por parte de quien la practica.
Es un deporte al que hay que ponerle mucho empeño. Se ha de tener una actitud
de lucha y entrega, de esfuerzo y sacrificio. Debido a la necesidad de los/as
jugadores/as de cambiarse constantemente de posición han de estar en continuo movimiento,
para lo que se necesita una gran resistencia física. Tanto para el ataque como
para la defensa es importante que el balón pase rápidamente de un lado a otro
de la pista para que el rival no te lo robe.
Algunas instrucciones a tener en
cuenta para la práctica competitiva de este deporte son:
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Entrenar para conseguir el ritmo y la resistencia
necesarios.
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Pasarse mucho el balón.
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Saber desenvolverse en más de una posición en la pista
de juego.
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Tocar bien el balón en espacios reducidos.
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Crear y ocupar espacios libres para recibir el pase
preciso.
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Realizar intercambio de posiciones (rotaciones) para
ensanchar la pista y crear más opciones de ataque.
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Efectuar regates para crear superioridades y disponer
de más opciones en ataque directo.
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Intentar no hacer más de 5 faltas para evitar los
lanzamientos directos de doble penalti.
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Aprovechamiento de las faltas directas (10 metros) para
lanzamientos a portería.
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Correr durante el partido para cubrir todos los
espacios de la pista.
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Hacer los cambios con intervalos reducidos de tiempo para que cada jugador/a esté siempre descansado/a
y dispuesto/a para realizar el esfuerzo que se le pide.
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Pases continuos entre jugadores/as para conseguir
confundir al rival con un juego dinámico.
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En defensa: tapar las líneas de pase, realizar
coberturas, repliegues defensivos rápidos, no perder el balón…
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En ataque: Superioridades, progresiones por banda,
pases al ala contraria, tiro exterior, segundo palo, transiciones rápidas,
intentar el robo del balón…